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LA CUADRA. Nos encontramos aquí con la primera marca que fabricó automóviles en España. Emilio de la Cuadra Albiol nació en Sueca (Valencia) en 1859. En septiembre de 1877 ingresó en la Academia de Artillería, donde se graduó como teniente en 1881. Profundamente interesado por la electricidad, llevó a cabo el proyecto de construcción de una central eléctrica en Lérida, llevando hasta allí la luz eléctrica por primera vez. Este proyecto le supuso una excelente renta, a la vez que una gran satisfacción personal. Hombre inquieto, en 1889 acudió a la Exposición Universal de París, igual que Francesc Bonet, quedando fascinado por las novedades en el terreno de la automoción allí presentes. La carrera de 1895 París-Burdeos-París, de 1.200 Km, le fascinó de tal modo que intuyendo el prometedor futuro de la automoción, decidió vender la central eléctrica de Lérida y se trasladó a Barcelona, donde funda en septiembre de 1898, en la calle Diputación, esquina con Paseo de San Juan, la Compañía General Española de Coches Automóviles E. de la Cuadra, Sociedad en Comandita. |
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Emilio
de la Cuadra optó por la fabricación de vehículos
con propulsión eléctrica, en parte probablemente por su
experiencia en dicho campo, quizás también obligado, como
ya comentamos en la historia de Bonet, debido a la exclusiva de la construcción
de vehículos con motor de explosión que Bonet había
obtenido en 1894. El proyecto era fabricar un camión,
un ómnibus y un coche. Al tiempo
que se inicia la actividad en este terreno, de la Cuadra obtiene también
la representación de los automóviles Benz, a través
del agente de la marca germana en Barcelona, la empresa Roereche y Compañía.
Con de la Cuadra trabajan en la nueva empresa el ingeniero de origen suizo
Carlos Vellino, que poseía una fábrica
de acumuladores eléctricos en Barcelona, y Domingo Támaro,
piloto de la marina mercante y aficionado al nuevo mundo del automóvil.
La empresa empezó a funcionar, pero lo que sobre el papel era sencillo,
en la práctica se complicaba; los vehículos eléctricos
funcionaban, pero no más allá de 4 o 5 kilómetros
en el mejor de los casos, antes de que las baterías se agotaran
y dejaran al vehículo parado. La idea de Vellino era la de construir
un tipo de acumuladores especiales de poco peso, a fin de no cargar innecesariamente
a los vehículos con el gran peso que suponían las baterías
convencionales. El mayor problema era el ómnibus, que ya tenía
un pedido: el Hotel Oriente de Las Ramblas lo quería
para ir a buscar a sus clientes a la Estación de Francia. Según
el proyecto se trataba de un lujoso carruaje con todo tipo de detalles
y capaz de transportar a 20 personas; cortinillas en los cristales, redes
para alojar pequeños objetos, alumbrado eléctrico exterior
e interior y espacio cubierto para 500 Kg de equipaje, todo ello alojado
en una carrocería de más de 5,5 metros de longitud, 2,2
de anchura y 3 de altura. Todo este conjunto, de casi 7.000 Kg, sería
movido por dos motores eléctricos de 15 Kilovatios cada uno, con
una potencia total de 43 HP, que debían de ser suficientes para
que el vehículo alcanzara los 20 Km/h y superar pendientes del
12%. Vellino había diseñado una batería de acumuladores
que debía de suministrar 450 amperios hora a 110 voltios; la estructura
del acumulador debía de ser de chapas de madera contrachapada recubiertas
por una fina capa de plomo, a fin de no suministrar un excesivo peso al
conjunto; además debía de dotarse al microbús de
un grupo electrógeno movido por un motor convencional de 15 HP,
a fin de recargar las baterías durante largos recorridos. Según
los cálculos iniciales el ómnibus podía venderse
a un precio de 30.000 pesetas, dejando unos interesantes beneficios. |
![]() Fotografía: © La Hispano-Suiza |
![]() Fotografía: © La Hispano-Suiza |
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Pero
lo que sobre el papel era tan sencillo, en el taller se complicó;
el acumulador diseñado por Vellino no funcionaba y el tiempo y
los gastos corrían. A sugerencia de Vellino, en agosto de 1899,
de la Cuadra contrata a un joven ingeniero suizo que está trabajando
en Barcelona desde unos meses atrás; así entra en la empresa,
con 21 años de edad, Marc Birkigt. Pero ni los
buenos oficios del joven Birkigt consiguen que el acumulador gigante de
Vellino funcione, y al final se opta por montar baterías convencionales,
aún a sabiendas del riesgo en aumento de peso, y menores prestaciones
sobre lo proyectado. Así, finalmente, en agosto de 1900, se convoca
a la prensa para realizar la presentación oficial del ómnibus;
oficialmente, se realizaría la presentación del vehículo
en el exterior de las instalaciones de la empresa para, a continuación,
realizar un viaje de demostración por la carretera de Vic. El vehículo
arrancó, salió de la factoría, recorrió unos
metros y se paró, ante la desesperación de sus constructores;
los esfuerzos por ponerlo en marcha de nuevo fueron infructuosos y hubo
de remolcarse para volver a los talleres. Este fracaso provocó
la marcha de la empresa de Vellino, el nombramiento de Birkigt como Director
Técnico y el abandono de todos los proyectos relacionados
con motores eléctricos, centrándose a partir de ahora en
la construcción de automóviles con motor de explosión.
El destino del ómnibus no pudo ser más trágico: acabó
calcinado junto al barco que lo transportaba rumbo a Valencia. Se cree
que se fabricaron algunos ejemplares del coche eléctrico, aunque
se desconoce cuantos pudieron ser. |
Así que Marc Birkigt, asumiendo la dirección técnica, se puso manos a la obra en el diseño y construcción de automóviles con motor de explosión. Birkigt diseñó dos motores, ambos de dos cilindros y de 4,5 CV y 7 CV respectivamente; parece ser que la idea era fabricar una serie de 6 vehículos. A mediados de 1901 los nuevos vehículos La Cuadra comienzan a estar listos. La revista El Automovilismo Ilustrado publica una nota acerca de este hecho: "Es motivo de legítimo orgullo para sus constructores el carruaje con motor de benzina de la casa E. de la Cuadra que hemos ensayado y que han probado muchos aficionados de Barcelona y que tanto ha causado la admiración. (...) Muchos han sido los testigos de que con un pequeño motor de cuatro caballos y medio se ha hecho lo que no han podido hacer otros carruajes de seis caballos, tanto en paso por malos caminos como en subida de pendientes, sin haber tenido ni la más ligera parada, ni el más pequeño incidente en el recorrido de 1.108 kilómetros que lleva efectuados". Es evidente, atendiendo a la lectura de esta nota, que el modelo ensayado es el equipado con el motor de menor potencia, el de 4,5 CV. Pero al mismo tiempo 1901 resulta un año fatídico para La Cuadra; la huelga general del mes de mayo resulta fatal para la empresa, y en noviembre Emilio de la Cuadra se ve obligado a declarar la suspensión de pagos. La venta de vehículos de la marca Benz no funcionaba, pues se trataba de vehículos técnicamente complejos y de difícil conducción, y aunque los nuevos vehículos con motor de explosión diseñados por Birkigt funcionaban perfectamente, la necesidad de más inversiones para su construcción hace imposible la continuidad de la empresa. Emilio de la Cuadra solicitó su reingreso en el ejercito, y fue destinado a Ceuta, donde continuó su carrera militar con el grado de Comandante, llegando con el tiempo a ser nombrado General de Brigada, y se olvidó completamente de las iniciativas empresariales. Años más tarde, en 1921, volvió a Barcelona, participando como mediador en un conflicto laboral en L'Hospitalet de Llobregat, lo que le mereció la entrega de una placa como hijo adoptivo de la ciudad. Murió en el año 1930 en Valencia. |
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De
la serie de 6 vehículos previstos se desconoce cuantos fueron finalmente
construidos, pero existen datos acerca de algunos de ellos. Uno de los
primeros fue vendido a un empresario catalán, Francisco
Seix; estaba equipado con el primer motor, el de 4,5 CV, y se
sabe que fue utilizado por su propietario con excelente resultado. Otro
fue el primer vehículo matriculado en Lérida a nombre de
Juan Pellisó. Uno
de los equipados con el motor de 7 CV tenemos la suerte de que ha llegado
hasta nuestros días. En septiembre de 1904 todavía estaba
a la venta; finalmente fue adquirido por Javier Olozábal Ramey
y matriculado en la provincia de Soria con el número 2. En los
años 20 un joven Miguel Mateu acertó a
verlo en una especie romería en un pueblo de Soria y lo rescató.
Está equipado con el segundo motor que Birkigt diseñó,
el dos cilindros en paralelo de 1.105 cc y 7,5 CV. No solamente ha llegado
en perfecto estado hasta nuestros días, sino que ha llegado a participar
con asiduidad en el Rally de Sitges; la única
modificación realizada es la sustitución de su carburador
original, que no obstante se conserva. Sin duda se trata de toda una joya
de la industria automovilística española. |
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CARACTERÍSTICAS
TÉCNICAS DE LOS LA CUADRA |
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MOTOR 4,5 CV Tipo:
2 cilindros paralelos |
MOTOR 7 CV Tipo:
2 cilindros paralelos |
Válvulas:De
admisión, automáticas. De escape, por árbol de levas
lateral TRANSMISIÓN BASTIDOR |
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