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Automóvil. (De auto- y móvil) Adj. Que se mueve por sí mismo. Aplícase principalmente a los vehículos que pueden ser guiados para marchar por una vía ordinaria sin necesidad de carriles y llevan un motor, generalmente de explosión, que los pone en movimiento. Hasta aquí la definición que de automóvil nos ofrece la Real Academia Española. Pero el automóvil no ha estado siempre ahí; desde siempre el hombre ha intentado realizar sus actividades con la mayor eficiencia posible, pero a la vez con el menor esfuerzo. Así, en lo que al transporte se refiere, el hombre empezó a domesticar animales más grandes, fuertes y rápidos que él, creando carros, carruajes y otros ingenios para el transporte; pero según la definición de automóvil, ¿cuándo surge éste como tal? Estas líneas sólo pretenden ser una muy breve historia del automóvil, sus antepasados, su nacimiento y su crecimiento hasta el día de hoy. |
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En
el siglo XIII, el monje franciscano inglés Roger Bacon
ya estaba preocupado por el tema del transporte, hasta el punto de que
en plan absolutamente profético llegó a escribir: "Llegaremos
a poder construir máquinas con las cuales podremos impulsar grandes
barcos con mayor velocidad que toda una guarnición de remeros,
y con las cuales sólo se necesitará un piloto que gobierne
el barco; impulsaremos carruajes con velocidades increíbles, sin
la ayuda de ningún animal y construiremos máquinas que,
por medio de alas, nos permitirán volar en el aire, como los pájaros".
Y no haría falta esperar mucho tiempo para empezar a ver resultados;
en 1472, durante los primeros años del Renacimiento, se publica
en Verona (Italia) un libro, 'De Re Militari' (Sobre
asuntos militares), un tratado sobre el arte de la guerra escrito por
el italiano Roberto Valturio (1405-1475). En este tratado
aparece el esquema de un aparato capaz de moverse sólo por la fuerza
del viento a través de una serie de poleas. Podría considerarse
como el primer diseño de un 'automóvil' de la historia.
Años más tarde, en 1478, el célebre Leonardo
Da Vinci, realiza el 'Studio per carro automotore'
en donde diseña un vehículo de cuatro ruedas, con dirección
y que mediante un sistema de muelles y con la ayuda de dos personas, podía
moverse unos cuantos metros. Tal es la perfección de este diseño,
que en el año 2004 se pudo reproducir el vehículo siguiendo
los planos originales, consiguiéndose la puesta en marcha del mismo. |
Doscientos
años después, en 1680, Sir Isaac Newton
esbozó el diseño de lo que podría considerarse ya
un automóvil motorizado. Se trataba de un ingenio de 4 ruedas en
cuyo centro se encontraba una caldera esférica, con un enorme quemador
debajo. De la caldera salía un tubo hacia atrás, haciendo
las veces de retropropulsor por la salida del vapor. Como los anteriores,
este ingenio no llegó a construirse, pero evidentemente se trata
de un diseño perfectamente realizable; ¡quién sabe
si los modernos motores a reacción no tienen mucho que ver con
este diseño! |
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Una
década más tarde James Watt, en sus trabajos
por perfeccionar la máquina de vapor, inventa la biela y el cigüeñal
para transformar el vaivén de un pistón en un movimiento
circular. Es el tiempo de los vehículos a vapor. En Estados Unidos,
en 1804, Oliver Evans construye el Orukutor Amphibolis,
curioso vehículo anfibio. En 1817, el ingeniero francés
Onésiphore Pecqueur inventa el diferencial. En
1822, Sir Golsdsworthy Gurney comienza a construir vehículos
a vapor, obteniendo un notable éxito. Pero probablemente quien
más éxito obtuvo en la construcción de vehículos
a vapor fue Gualterio Hancock, de Stratford (Londres).
Hancock consiguió diseñar una caldera que soportaba altas
presiones y que era sólida y manejable. De esta forma llegó
a tener funcionando desde agosto hasta noviembre de 1834 dos vehículos
a vapor, Era y Autopsy, haciendo el recorrido entre Londres y Paddington
a una velocidad de 32 Km./h. Unos 4.000 pasajeros utilizaron este servicio.
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Pero
los motores a vapor tienen muchos problemas, entre otros el excesivo tiempo
de calentamiento inicial, por lo que se empieza a trabajar a la búsqueda
de un sustituto para el motor de vapor. En 1860 el belga Jean
Joseph Etienne Lenoir desarrolla y patenta el considerado primer
motor de combustión interna del mundo, mediante un sistema de ignición
de diseño propio. En 1863 este motor equipa a un automóvil
y a un barco. Problemas en el sistema de encendido y de consumo, entre
otros, abocaron a este motor al fracaso. En 1861 el alemán Nikolaus
August Otto patenta el motor de combustión interna de
2 tiempos. En 1862 el ingeniero francés Alphonse Beau de
Rochas establece el ciclo del motor de cuatro tiempos. |
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Pero
es en 1864 cuando un judío alemán construye el primer vehículo
dotado de un motor de combustión interna; es Siegfried
Marcus, que trabajando en Austria construye este vehículo,
en el que continuará trabajando en su perfeccionamiento hasta 1882;
nunca contento con el resultado nunca llegó a patentar el vehículo.
Este hecho, unido a que la Alemania Nazi destruye casi todo su trabajo,
ha provocado el casi total olvido de este inventor, que llegó a
los 150 inventos, 76 de ellos patentados; entre otros el carburador y
el motor de arranque. |
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En
mayo de 1876 Otto construye el primer motor de cuatro tiempos. Con Otto
trabajan dos jóvenes ingenieros, Gottlieb Daimler
y Wilhelm Maybach, que tras discutir con Otto, en 1882
montan su propia compañía, centrando sus esfuerzos en la
construcción de un motor de poco peso, alto régimen y que
funcione con gasolina, consiguiéndolo en 1886; un coche equipado
con ese motor alcanza la velocidad de 11 Km./h en 1889. La Daimler
Motor Company se crea en 1890, alcanzando sus motores una enorme
reputación, que se ve acrecentada cuando en 1894, en la primera
carrera de coches entre París y Rouen, los únicos 15 coches
que llegan a la línea de meta de los 102 que habían tomado
la salida, están equipados con motores Daimler. |
En
todo el mundo, la industria del automóvil empieza a establecerse.
En Estados Unidos, Henry Ford inicia la historia de esta
prestigiosa marca a partir de 1893 cuando construye su primer coche en
Detroit, para en 1903 fundar la Ford Motor Company. En
diciembre de 1898, en Billancourt se inicia la historia de otro grande,
Renault, de la mano de los hermanos Renault: Marcel, Fernand
y Louis. En el mismo año, los hijos de Adam Opel
amplían su fábrica de máquinas de coser y de bicicletas
con la fabricación de automóviles. En 1899, Italia ingresa
en el mundo automovilístico al crearse la Fábrica
Italiana Automobili Torino (FIAT), a cargo de Giovanni
Agnelli. En 1908, Ford lanza al mercado el legendario Ford
T, que representó la popularización del automóvil
al reducir sensiblemente los costes de fabricación mediante técnicas
como la utilización de la pintura negra (era la que secaba más
rápido y permitía reducir el tiempo de fabricación
del coche). Aún así, la producción francesa era superior
en número durante los primeros años del siglo XX. Con la
entrada de General Motors en el mercado, a base de absorber
varias fábricas pequeñas, los Estados Unidos tomarían
la cabeza de la producción para no dejarla hasta nuestros días.
Las dos grandes marcas norteamericanas se instalan en Europa y para esa
época la hegemonía en cuanto a producción es clara:
Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania e Italia.
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A
pesar de que Alemania nunca fue el primer productor de automóviles,
creó el considerado por muchos automóvil del siglo XX: el
Volkswagen Käffer, o Escarabajo (1938), diseñado
por Ferdinand Porsche bajo petición del mismísimo
Adolf Hitler. Durante la Segunda Guerra Mundial, la producción
se detiene; casi todos los constructores se dedican a la fabricación
de material bélico durante esos años. Concluida la guerra,
Ford y General Motors aprovecharon el panorama, ampliamente favorable,
para absorber algunos pequeños fabricantes. Los años de
la post-guerra se caracterizaron por las desapariciones de legendarias
marcas, fusiones y reagrupamientos estratégicos; estas fusiones
y absorciones continúan hasta el día de hoy. En la década
del los 80, el mercado oriental, y principalmente el japonés, adquirió
tal importancia que el mercado norteamericano especialmente, pero también
el europeo, vieron peligrar su hegemonía, y debieron de aprender
y adoptar técnicas orientales para continuar en cabeza del mercado.
Así aparecen conceptos como la producción just-in-time,
o los principios Kaizen, hoy en día aplicados
universalmente en el mercado automovilístico. La última
lucha parece centrada en los vehículos híbridos,
con motores eléctrico y de explosión a la vez, lucha encabezada
de momento por el mercado oriental.
Pero esta historia no acaba aquí; los motores eléctricos cada día son mejores y más fiables; ya se habla de automóviles sin necesidad de conductor, de motores de hidrógeno, y de infinidad de ideas para un futuro, en algunos casos más próximo de lo que pensamos. Y la historia no acaba aquí; el automóvil es un invento muy joven dentro de la historia de la humanidad, pero promete continuar durante muchos años más, puede que con características muy diferentes a las actuales, pero seguirá siendo un auto-móvil. |