En el municipio tarraconense de Masllorenç nos encontramos con una de las colecciones privadas más importantes de nuestro país, tanto en número de piezas como en calidad de las mismas. Se trata de la colección de Ramón Magriñá i Berga. Pero Ramón Magriñá no es solo un coleccionista, es un entusiasta de los vehículos clásicos. Dedica gran parte de su tiempo a su mantenimiento y conservación. Todos y cada uno de los vehículos de su colección se encuentran en perfecto orden de marcha, excepción hecha de los que se encuentran en la zona del taller, en proceso de reconstrucción, mejora o mantenimiento. Y desde luego no estamos hablando de una decena de vehículos: 54 coches en la nave principal, otra veintena repartidos en otros lugares (el espacio, el gran enemigo del coleccionista de vehículos), y algunas decenas más de motocicletas conforman esta magnífica colección.

Pero no solo hay cantidad, si no también calidad, y mucha. Empezando por la 'joya de la corona', el recién restaurado Artés Campeador, presentado en Auto Retro poco antes de nuestra visita a la colección. Una restauración de años y no pocos quebraderos de cabeza, pero de la cual Ramón Magriñá se siente ahora plenamente orgulloso, aunque como gran perfeccionista confiesa que las prisas de última hora para tener el vehículo listo para Auto Retro no han permitido que el acabado final sea el que él hubiera deseado.

Auto-Union, Pegaso, Ferrari, Ricart, Hispano-Suiza, Porsche, Chevrolet, Bugatti, Alfa-Romeo, Jaguar, Bentley, Rolls-Royce, marcas míticas y de las que se pueden encontrar ejemplares en esta colección. El Ricart chasis número 1 de 1923, construido especialmente para el Primer Gran Premio de la Penya Rhin. Un magnífico Chevrolet Corvette de 1961. Un ejemplar único de Jaguar XK de 1956 carrozado por Galo Mateos. Un impresionante Rolls-Royce Silver Ghost de 1923, cabriolet carrozado por Barker. El Pegaso Z-102 SS2 de 1956, una de las obras maestras del maestro Serra. Un Hispano-Suiza H6B de 1928, con carrocería coupé-landaulet de Kellner. Un Bugatti T 44 Grand Sport.

Sin lugar alguno a dudas se trata de una colección soberbia en todos los aspectos, y en la que se nota la huella de su propietario, cuyo disfrute no es tan solo la posesión de tan magníficas máquinas, sino el cuidarlas, mimarlas, devolverlas a la vida, y, sobre todo, disfrutar conduciéndolas. Pocos acontecimientos en nuestro país, ya sean exposiciones o rallyes, pueden decir que no cuentan con la participación activa de Ramón Magriñá y alguno de sus magníficos ejemplares.


Una magnífica y bien cuidada nave aloja el grueso de la colección de Ramón Magriñá. En un lugar destacado el Artés Campeador.
La joya de la corona: el Artés Campeador. Después de años de restauración el resultado no puede ser mejor. Un magnífico deportivo cien por cien español que de no ser por una desgracia no sabemos hasta dónde podría haber llegado.
 
Un precioso y magnico Auto Union 225 cabriolet del año 1936 nos recibe a la entrada de la colección.
Zona sport: Renault 5 Turbo, Alpine Renault A-110 y Porsche 356 al fondo.
Seguimos con lo sport, el Pegaso Z-102 SS2 de 1956, que participó recientemente y de forma activa en la jornada Martini Legends, en Montjuïc..
No podían faltar los Ferrari. Terrible duda: ¿Cavallino rampante o Caballo alado?
 
Una auténtica joya: el Ricart chasis número 1, correspondiente al vehículo construido para el Primer Gran Premio de la Penye Rhin, en el año 1923.
Dos maravillas, cada una dentro de su contexto: Bugatti T 44 Grand Sport de 1929 y Chevrolet Corvette roadster de 1961.
No solo vehículos podemos encontrar en esta colección, también objetos relacionados, como un surtidor de combustible Campsa o un medidor de presiones Michelin. De fondo, Jaguar, Lagonda y Auburn
La 'zona noble' acomoda a Hispano-Suiza y Rolls-Royce. En la foto un Lincoln Eight de 1929 al lado de un Hispano H6B carrozado por Kellner en 1928.
 
Rolls-Royce 20/25 HP de 1933, carrocería cabriolet de Trupp & Maberly, toda una belleza. Detrás de la columna asoma un magnífico Silver Ghost de 1923 carrozado por Barker.
Una vitrina con innumerables trofeos, placas y reconocimientos a este magnífico coleccionista y anfitrión que es Ramón Magriñá nos sirve de despedida.