Imperial. Con este nombre se identificaba en España a la zona situada en el techo de un autobús o autocar donde, en algunos asientos, se podían acomodar pasajeros. Es de suponer que el nombre proviene de los autobuses de dos pisos londinenses, los Routemaster, conocidos en España como Imperiales, y a los que, de una forma artesanal y hasta peligrosa, se pretendía imitar. Esta zona estaba perfectamente reglamentada en el Código de la Circulación:
"Para el transporte de viajeros en la baca de los carruajes cuyo peso en vacío exceda de dos toneladas (únicos en los que podrá permitirse), será necesaria una autorización especial en la que conste el itinerario a recorrer por el vehículo. Esta autorización la expedirá, conforme al modelo número 19, la Jefatura de Obras Públicas de la provincia origen o término del recorrido, previa consulta a las otras a que el itinerario afecta, y si en el certificado del reconocimiento practicado por la Jefatura de Industria consta que el automóvil (cuando se trate de esta clase de vehículos) reúne las debidas condiciones, abonándose dos pesetas para suplido de gastos de material. La imperial debe llevar un barandado a una altura de 80 centímetros de la superfície en que sitúen sus pies los pasajeros, firmemente sujeto por barrotes verticales, y fijada a estos una banda de madera o chapa metálica que tenga un ancho mínimo de 30 centímetros". Artículo 240 del Código de Circulación de 1958, que modificaba en algunos artículos el Código de Circulación por Carretera de 1934.
Los Imperiales fueron evolucionando, desde los primeros más rudimentarios, sin apenas protección alguna, hasta llegar a los más evolucionados, ya carrozados. |