Vamos hablar de un coche diferente. Estilo moderno y líneas
suaves, pero sin olvidar la agresividad de su espíritu. El slogan
publicitario es claro: 'A partir de ahora es más difícil
hablar de coche deportivo en este país'. Tan sólo
falta girar la llave y acelerar en este clásico genuinamente
brasileño: el SP2. El nombre no podía
ser mejor, homenajeando a la ciudad de São Paulo.
Totalmente proyectado y desarrollado en Brasil, el SP2 fue diseñado
en el inicio de los años 70 y mostrado por primera vez, aún
como prototipo, en el primer año de la década; fue una
gran novedad. El éxito del lanzamiento repercutió en Europa
y Estados Unidos y el vehículo fue fabricado en dos versiones
distintas: SP1 (65 cv) y SP2 (75 cv).
En 1972, el SP2 ganó las calles, colocando todo su carisma en
el asfalto. El deportivo utilizaba el mismo chasis del Variant II y
el motor boxer, aumentando su cilindrada a 1.700 cc. El propulsor era
equipado con carburador doble Solex y una mayor compresión, arrojando
75 caballos de potencia. Los números de desempeño fueran
satisfactorios para la época, considerando que tenía carrocería
de acero y no de fiberglass como su rival, el Ford Puma.
Externamente, el SP2 llamaba mucha atención. El perfil bajo del
vehículo era acentuado por frisos que acompañaban toda
la carrocería. Los parachoques de plástico y las aletas
laterales para refrigeración del motor daban a la parte trasera
un estilo único. El maletero, ubicado en la parte anterior del
coche, dejaba un buen espacio para equipaje, que también podía
ser almacenado detrás de los asientos. El interior era tan magnífico
como el exterior: asientos confortables revestidos en cuero (sólo
dos), óptima posición de conducir, cambio a mano y un
panel que merece elogios, equipado con tacómetro, velocímetro,
indicador del nivel de combustible y amperímetro, dejando al
conductor con total control sobre el coche. El volante de pequeño
diámetro (moda de los años 70) también venía
de fábrica, aumentando el placer de conducirlo.
Después de cuatro años de buenas ventas, en febrero
de 1976, el SP2 dejó de ser fabricado, habiendo llegado a las
10.205 unidades producidas. El estilo fue tan innovador, incluso para
la casa matriz Volkswagen, que un ejemplar está
preservado en el museo VW, en Alemania. Sin duda, el mayor mérito
del proyecto está en el genio creativo de los brasileños,
que, por cuatro años, hicieron soñar
al mundo.